Thursday, December 11, 2008

Entre lo bello y lo útil…



Primero, tengo que decir que la pregunta es capciosa, porque nos plantea la cuestión sobre lo que es lo útil y lo bello, y eso compone todo un universo de reflexiones y definiciones muy polémicas.

Puede, por ejemplo, remitirme a la cuestión clásica de la forma-función. Creo que hoy día el gran paradigma se da en la relación entre forma y contenido, y no entre forma y función. No es mas la ergonomía, por ejemplo, que cuenta cuando definimos el formato de un libro. El libro puede tener un formato extraño, si este formato fuera importante para darle significado como objeto. Digamos, un libro muy estrecho para hablar sobre Nueva York, denotando su verticalidad, esto solo para mencionar un ejemplo muy sencillo. Adonde está lo bello y adonde está lo útil en ese caso?.

Curiosamente, hace algunas semanas, cuando yo volvía de supervisar una impresión, encontré una frase conocida, muy popular, pintada en la carrocería de un camión, que decía: "No juzgues a un libro por su cubierta, ni tampoco a un hombre por su profesión".
Eso me sirve como punto de partida para la reflexión sobre el diseño de libros y sobre lo que es apariencia y lo que es significado. Todos oímos desde niños que las apariencias engañan, y también ya vivimos experiencias que nos lo confirman, a pesar de que no siempre eso es verdad. Además, vivimos en una época muy visual, la manera con la cual las personas se visten, sus gestos, o el lenguaje que utilizan, nos dicen mucho. Claro que también juzgamos por las apariencias!.

Como diseñadores debemos tener juicio para “vestir con ropa adecuada” a lo que estamos diseñando, y también para actuar mas profundamente, no solo dando apoyo a los contenidos. Nuestra responsabilidad, en mi modo de ver, no es la de corresponder a los códigos de mercado, sino de encontrar la manera correcta de dar forma, algunas veces hasta innovar, y también ayudar a construir el contenido. Además, nunca me han presentado a ese tal "señor mercado". Diseñamos para alguien, no para una entidad abstracta.

Ya he visto estupendos resultados visuales, pero completamente inadecuados para el asunto al cual se destinaban, como, por ejemplo, un libro sobre el carnaval brasileño, que es una celebración de cuño altamente popular, el cual tenía la apariencia de un libro sobre cultura urbana digital, lleno de gadgets y modismos. Y el propósito, que era el de diseñar un libro bello, quedó en un comentario manierista, con una estética alienada.
Independientemente de un mal diseño, que perturba la comunicación, el libro del siglo XXI siempre podrá, o no, ser bello y útil.

Tenemos varios libros feos en nuestros libreros, porque ellos fueron y son importantes en nuestras vidas. El libro será tanto bello como útil cuando puede establecer una relación verdadera con el lector. Y una relación es siempre transformadora, si no, no es relación.

José Luiz Tejon Megido, profesor de postgrado de la Escola Ssuperior de Propaganda e Marketing de São Paulo, afirma que “El libro es la casa mas real y fecunda del alfabeto. En el libro explota la fuerza creativa y multiplicadora de los hombres.”
Hay ciertas cosas que, una vez inventadas, no pueden ser “desinventadas”. El tenedor, la cuchara, el vaso...son ejemplos sencillos de herramientas eternas. El libro es uno de esos inventos.

Ruth Klotzel
Madrid 6/6/2007

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